Pero, ¿cómo pudo pasar esto si aquí no entra ningún hombre? No necesito, madre. Es un regalo de Dios. Pero, pero, ¿cómo? Bueno, el embarazo es real, latido estable, unas 10 semanas y como las otras veces madres, ningún signo de actividad íntima, ningún tipo.
Pero es que esto no tiene ningún sentido. Absolutamente ningún sentido. Es un milagro, madre. Es el tercero. Ya. Qué bendición. ¿No cree? Madre, técnicamente ella sigue siendo pura. Ningún rastro de actividad íntima, todo sigue exactamente igual.
Ay, no entiendo. Es que todo esto puede desatar un escándalo. Doctora Paloma, le voy a pedir que no salga nada de este cuarto, ¿entendido? Nadie tiene que enterarse de el milagro de Lupita.

Lo sé, madre. Guardaré el secreto como siempre. Bueno, Lupita, si sabes que si estás mintiendo la consecuencia es grave. Yo solo dejo que su voluntad obre en mi madre. No tengo nada que esconder.
Santa María, madre de madre. Madre, madre. ¿Qué pasa, Inés? Mira, ¿sabes una cosa? Estoy preocupada. ¿Por qué? Es que siento que algo está pasando enfente de mí que no lo puedo ver y eso me preocupa más que nada en el mundo.
Pues la doctora ya confirmó el embarazo, igual que los otros. ¿Qué cosa es la que no le hace sentido? Pues todo, absolutamente todo. Esos embarazos sin explicación. Esos niños sin causa y si no es un milagro y si es otra cosa.
Pues Lupita es algo rara, pero en realidad nunca ha causado problemas. Justamente es muy raro que llegue alguien a un convento con tanta luz en los ojos sin traer algo detrás.
¿Te acuerdas cuando llegó? 3 años antes. Sí, madre. Se escuchó como si algo se cayara del cielo. Sí. Vamos a ver. Sí, vamos. Ay, miren, madre, ya vi. Ay, Dios mío, muchacha.
Y mira, está vestida con algo que ni parece de las congregaciones estas que conocemos. Ni siquiera está confeccionado como el de nosotras, madre. No, este está bien bonito. Ay, oye, vamos por agua, ¿eh?
Vamos por agua. Madre, ¿y cómo lo vamos a dejar aquí sola? Ah, pues no, ¿verdad? Ya sé. Tú, tú ve por Ay, madre. Ándale. No se le vaya a ir, ¿eh?
No, no, no se me va. Ay, Dios mío. ¿Dónde estoy? Tranquila, hija. Estás en un convento. Te encontramos en el patio. ¿Cómo te llamas? No, no lo sé. No me acuerdo, no me acuerdo de nada.
No, no pasa nada. Tranquila, tranquila, tranquila. Seguramente te diste algún golpe. Tranquila. No sé, no sé quién soy. No sé qué hice, pero madre, por favor, no me lleve a la policía.
Por favor, no me lleve a la policía. No, no, no, tranquila, no pasa nada. Tranquila. Puede venir tantito, por favor, madre. Sí, claro. Tranquila, hija, no pasa nada. Descansa, ya vengo.
Madre, la Ay, no, madre. A mí esta situación ya me está colmando la paciencia. Mire, pierde la memoria y de repente dice, "No lo llamen a la policía." ¿No se le hace raro?
Ay, Ines, pero si mírala, es una niña y además está desprotegida. Nosotros podemos ayudarla y usted es muy inocente, amado. Le vamos a dar el beneficio de la duda. ¿Entendido?
Se lo damos. A ver, mi niña, ¿estás tranquila? Sí, pero bueno, pues para que te quedes aquí también necesitamos un nombre. ¿Cuál será? Lupita. Óigame. No, madre. Cuando yo llegué aquí, yo quería Lupita y usted me puso Inés.
Inés. Ya basta, Lupita. Lupita. Sí, Lupita, me gusta. Bueno, te vas a quedar aquí por ahora, pero vas a tener que convertirte en monja y para eso hay muchas reglas.
La primera, nada de amoríos. Y el único hombre en tu vida va a ser Dios. ¿Estás de acuerdo? Sí. Dios va a ser mi único amor. Gracias. Está bien, hija.
Gracias. meses después otra vez con vómitos, hermana. Esto ya no es normal. Ay, madre, he tenido mucho, mucha naus y mucho mareo. No sé qué me pasa. Le voy a hablar a la doctora.
Ella tiene una semana que entró. La va a revisar. Ya verá. ¿Cómo? Otra vez náuseas. Eso ya no es un virus, ¿eh? Ya son demasiadas semanas, pero ya le dije, le voy a decir a la doctora nueva, ella que la revise, que nos diga si es un virus o no sé qué virus, pero que nos diga.
Ay, madre, por favor, con todo respeto, ya me mareó. Oiga, hermana, ¿y de veras cree necesario hacer una prueba de embarazo? Pues si es una hermana, hijo. Ay, madre, por favor.
Ella llegó aquí sin memoria. No sabemos de dónde venía. Además, yo me tomé la molestia de averiguar en otros conventos y ella no pertenece a ninguna congregación. O sea, que estás insinuando que llegó embarazada.
No, ma, eso sí que no. Yo no dije nada de eso. Yo lo único que sé es que absolutamente nadie. No, no, claro que lo dijiste. Si lo acabas de decir.

Madre, hermana, la prueba es positiva. Positiva. Ay, Dios. Positiva. No, no, no, no. Pero eso no puede ser posible. Yo no he estado con nadie. Todos los síntomas, los mareos, lo que pensaba que era un virus.
Es un embarazo. No, no puede ser, madre. Yo se lo juro que no he estado con nadie, de verdad. Ni siquiera me acuerdo de mi vida. Mira, Lupita, si me estás mintiendo, además estás jurando en el nombre de Dios.
Él se va a dar cuenta. Se lo juro que no, madre. Yo no yo no he hecho nada. Pues bueno, voy a necesitar, doctora, que haga todas las pruebas necesarias.
Quiero saber las semanas de gestación, el estado físico, todo lo que sea necesario para saber qué es lo que está pasando. En lo del virus, madre, también lo del virus.
Y el ¿Cuál virus? Si es un bebé. Sí, ¿verdad? Ya. Sí, madre, la entiendo. Haré ecografías, exámenes de sangre, lo que se necesite. Necesitaré privacidad. Lupita. Nada más te recuerdo que lo estás jurando en el nombre de Dios y él se va a dar cuenta si estás mintiendo.
Y yo también. Y yo no estoy mintiendo. Madre, se lo juro. Yo no he dicho nada. No, madre. Eso no está bien. Como que una monja embarazada conviviendo con otras monjas.
Imagínes la imagen, el ejemplo. No sabemos nada todavía. Ah, no, madre, sí sabemos. Acuérdese cuando se dio el catorrazo ahí en la calle que dice que perdió la memoria y luego, además, ella no trae ni siquiera un hábito similar al de nosotros y encima embarazada.
A ver, madre, de verdad, dígame, ¿usted está dispuesta a poner en riesgo a las demás hermanas? A ver, es cierto que estoy para protegerlas a todas, pero también estoy para proteger a las personas que están en necesidad.
Corra la madre, échela de aquí antes de que le meta más ideas a las demás hermanas. Esa mujer ya es una grieta en este lugar. A ver, basta, ¿eh? No voy a hacer absolutamente nada hasta que no estés segura.
Además, a mí a mí algo no me cuadra, así que no voy a actuar a ciegas. Pues allá usted, madre. Yo no más le digo, esa mujer le va a traer muchos problemas, ¿verdad, Diosito?
¿Qué se supone que estás haciendo? Ah, ya sé. Una novicia limpiando las cosas sagradas. Hermana, yo solamente estoy haciendo lo que me asignaron. Tú no mereces tocar esto. Ese estaba limpio.
Limpio. Y tú hablas de limpieza. Cuando eres una mujer impura que se embarazó sin tener marido y encima te dicen, "Hermana, ya no sé cómo pasó. Se los he dicho.
" Cállate, cállate. Que yo no creo en tus cuentos chinos. Milagro. Lo tuyo no es un milagro. Lo tuyo es una falta de respeto, una sinvergüenzada. Yo no he hecho nada, ya se lo dije.
Es una cosita. Pero deja, deja que la madre superior abra los ojos y mira, te va a echar de aquí. Ya veremos. Todo lo que tocas lo ensucias. Tú no perteneces aquí y vas a ver muy pronto lo vas a ver.
Madre Luz, hermana Inés, esto es un embarazo hecho y derecho, solo que sin signo de actos íntimos y ¿Qué significa? Significa que Lupita está embarazada, tiene 8 semanas y su cuerpo está completamente intacto.
No, doctora, eso no puede ser. Esta mujer no puede ser pura y estar embarazada al mismo tiempo. Eso es imposible. Los exámenes no mienten. Hm. No hay rastros de relación sexual, no hay trauma, no hay cicatrices, no hay nada fuera de los parámetros de una mujer que nunca ha tenido contacto íntimo.
Lo sé, es biológicamente contradictorio, pero es Ven, se los dije, es un milagro. Me lo mandó Dios. Madre, va a permitir que siga diciendo esas cosas. se está burlando de nosotros y en nuestra propia casa.
A ver, ¿y ahora qué falta? Que huele a ver. Chan, doctora, ¿está completamente segura? Sí, madre. Si hubiera una explicación médica se la dirían. No la hay. Ya vio, madre, nunca le mentí.
Necesito ir a ver al padre Camilo para poder entender todo esto. Padre, adelante, hija. Pase. Aquí está. Un embarazo sin relación carnal, sin explicación científica, pero con resultados consistentes. Sí, padre.
Yo estoy perdiendo mi convento, padre. Las muchachas hablan, murmuran. Inés quiere echarla. Luz, tranquila. En la iglesia hemos visto muchas cosas, pero esto esto es extraordinario. Y cuando algo no tiene explicación humana, debemos de considerar la posibilidad de lo divino.

¿Está usted sugiriendo? No, no, no. Yo no estoy sugiriendo nada. Solamente hago referencia a lo evidente. Esto es sagrado y debe de tratarse como tal. Protege a la joven luz, protege al bebé, protege el silencio.
No permitas que esto salga del convento hasta que logramos entender qué es lo que realmente sucede. Sí, padre. Gracias, padre. No cojea, no se sostiene de nada. Ni siquiera un Ay, amor.
¿Cómo le hace si hasta yo me canso? Esto no es normal. ¿Usted no se cansa, hermana Lupita? ¿O acaso quiere mendar su domingo 7 simulando que trabaja más que las otras hermanas?
Supongo, hermana Inés, que si Dios me mandó este milagro, también me mandó la fortaleza para seguir. Sí. La leche. La qué, hermana. Prepárese familia. A partir de ahora habrá video nuevo todos los días a las 11 de la mañana de lunes a viernes.
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No sentí dolor ni cansancio, solo llegó. Perdona, mi hija, pero es que esto es tan extraño. ¿Tienes algo que contarme? No, no, madre, de verdad nada. Mi niña, si sabes que puedes confiar en mí, ¿verdad?
Sí, madre, si sabes que estoy aquí para apoyarte. Sí, madre. Bueno, tengo que ir a avisarle a la madre Inés y al padre Camil. Haga lo que usted tenga que hacer, madre.
Yo estuve dentro de los planes de Dios. de vuelta al presente. Y si todo este tiempo nos estuvo engañando desde el principio. Bueno, pues pues milagro o no. Tenemos que investigar qué es lo que está pasando, no por mí, sino por todas las hermanas y por los niños.
Y si investigamos y si hay una verdad, vamos por ella. Vamos por ella porque siento que estamos rodeadas de algo que que no es él. Pase, madre, estoy embarazada otra vez.
Sí, madre. Dios me ha vuelto a bendecir. Hermana, vaya a rezar, por favor. Yo necesito un poco de claridad. Sí, madre. Madre. Quiero hablar con usted. Es que Lupita se está acostando con alguien.
A ver, ya, Inés, ya déjame en paz con tus prejuicios. ¿Cómo puedes decir algo tan? A ver, madre, entonces, ¿usted cómo se explica tres embarazos? Ah, todo esto es muy extraño, madre.
Pues sí, sí, sí. Es muy extraño, pero a ver, según tú se está acostando con alguien, ¿no? Y quién es ese alguien en un convento de mujeres. Mire, Marry, yo la vi cuando salió de su habitación.
Iba descalsa como si supiera dónde ir. Pum. Le perdí el rastro. Sí, claro. Le perdiste la pista en un convento donde solo hay un pasillo. Madre, Lupita tiene un amante.
Mira, Inés, si me estás diciendo todo esto, más te vale que tengas pruebas. La voy a desenmascarar. Ya verá. Doctora, necesito que sea muy sincera conmigo porque todo esto que está pasando no tiene explicación.
Dígame la verdad. Yo solamente puedo reportar lo que veo. Su cuerpo está sano, no hay lesiones y no hay rastros de actividad sexual. La de lactancia simplemente no se da.
A ver, ¿y quién nos dice que Lupita no la está extorsionando? ¿Qué? A ver, hermana, aquí están los resultados. Si va a acusarme de algo, más le valdría tener pruebas.
A ver, por favor, calma. Estamos en la casa de Dios. Por favor, tranquila. Tiene que entendernos. No podemos decir que todo lo que no tiene explicación, pues es divino. Sí, yo tengo una propuesta.
¿Y por qué no la seguimos? Y así nos quitamos las dudas. M. Muy bien. Sí, me gusta. Vamos a hacerlo. No, invadir en la privacidad de una persona no es correcto.
Yo no estoy de acuerdo. A ver, madre. Lupita perdió todos sus privilegios de privacidad cuando trajo a esos tres mocosos. Perdón. Mire, por primera vez en la vida estoy de acuerdo con usted, hermana.
Así que lo vamos a hacer. No lo hacemos. Pues mientras nadie toque los cables, deberían grabar toda la noche, padre. Gracias. A ver, padre, ¿y cómo le va a hacer para que no vea las cámaras?

A ver, a mí explíqueme eso. Ay, tendrían que estar mirando los de cerca. A simple vista no se notan. Ay, pues muchas gracias, padre, porque yo espero que todo esto nos dé más claridad.
La Espero yo también que con esto podramos descubrir ese secreto y espero también que no estemos poniendo en duda un verdadero milagro, porque si es así, me temo que tendrán que pedirle disculpas no solamente a Lupita, sino también a nuestro mismo padre.
Eh, cuál milagro, padre, cuál milagro. Si esa mujer se trae algo. Bueno, yo las dejo. Les voy a dejar la contraseña y todas las indicaciones para que puedan ver todo lo que ocurre por escrito también para que no se vayan a confundir.
Yo voy a salir una semana. Ay, pero manténganme al tanto de todo, por favor. Cualquier cosa me avisan. Ay, padre. Por nosotras. Sí, claro que sí. Nos vemos, hermanas. Hasta luego, padre.
Dios les bendiga. Gracias. Hasta luego. Qué bárbara, Inés. Ay, madre, pues también usted con sus cosas. ¿Cómo que bárbara? ¿Cuál sobrina? Ya no me estás platicando. Ni se va acordar.
Ahí está. Es Lupita. Eso quiere decir que nos ha estado mintiendo todo este tiempo. No, madre, a mí no. A usted. Yo se lo dije. Se lo dije. Ay, pero ¿sabes qué es lo extraño?
Que nadie sale por ahí a esa hora. Todas las puertas están cerradas, madre. ¿Cómo? ¿Cómo? Y las bardas muy altas. No sabes qué, acompáñame, acompáñame, porque lo quiero ver con mis propios ojos.
Ándale, ándale, acompáñame. ¿Qué le dije, madre? Por aquí salió. Venga, con cuidado. Ay, no. Ay, madre, usted es resmiedosa. Es que todavía no lo puedo creer. Pero bueno, sus razones tendrá, ¿no?
Pues claro, madre. Pues si es una pecadora que no quiere renunciar a los placeres de la carne. Ándele, venga. Pues, ¿sabes qué? Todavía le vamos a dar el beneficio de la duda.
Ay, madre. Mire, ahí está la escalera. Ahí está. E e Lupita, Lupita, hermana Inés, escúchame. Le dije, le dije que ella se estaba viendo con alguien y tenemos idea de dónde.
Pues no, madre, pero vamos a averiguarlo. ¿Con quién? Ay, no sé, madre. Venga, sí, vamos. Córrale, córrele. Ay, Dios mío. Ándele, netas. Corr. Miren, madre, esta es la cueva del pecado.
Ah, sí, sí. Pues vamos a entrar. Ábrale, pues, porque no nos va a tomar el pelo ni a nosotras ni al convento. ¿Qué están haciendo aquí? ¿Quiénes son ustedes? Venimos del convento de Santa Celia.
¿Dónde está Lupita? Aquí la pregunta es, ¿quién es usted? No hace falta que me diga. ¿Usted es la cómplice de la hermana Lupita? No, no, claro que no. Además, sálganse de mi casa.
No deberían de estar aquí. A ver, a ver, tranquila. Lo único que queremos son respuestas nada más. Mony, ¿qué? Llegó él. ¿Qué? ¿Qué hacen ustedes aquí? No, la pregunta es, ¿qué haces tú aquí?
Lo sabía. Lo sabía que aparte de pecadora es una farsante. No, no, no. Madrelos, déjene explicarle todo. ¿Explicar qué? A ver, ¿dónde está el embarazo? ¿Dónde están los partos? ¿Dónde?
¿Dónde está el milagro? Los embarazos sí existieron. Los niños sí nacieron, pero no de mí. Entonces, ¿de quién? De Ay, pilluelas, son pareja. Hermana Inés, por favor, deje de decir esas cosas, esto es más complicado.
Pues entonces explícanos ya, por favor. Está bien. Les explicaré todo. Pasen, por favor. Siéntense. Yo no me llamo Lupita, me llamo Cristina y ella es mi hermana Mónica. tu hermana.
A ver, no estoy entendiendo absolutamente nada. Madre, déjeme explicarle. Somos tres. Mónica, yo y Paloma. La doctora es una mentirosa madre. Hay que reportarle que le quiten la licencia por falta de ética.
A ver, a ver, a ver, hermana, por favor. Tranquilícese y déjela terminar. Ya después tomaremos cartas en el asunto. Todo empezó cuando él, bueno, Guillermo, su esposo, comenzó a golpearla.
Cuando yo lo conocí era diferente, pero poco a poco se empezó a poner violento y y me empezó a lastimar. Yo no podía hacer una familia con él. Mónica, Mónica, tranquilo.

¿Vienes por otra vez, verdad? No, no, no, no nos hagas daño. Piensa en nuestro bebé. Piensa en nosotros. ¡Cállate! Por favor, ese bebé es mío y no te lo llevarás.
Guillermo, tienes que parar. Eso no está bien. Y te vas a quedar aquí encerrada porque los dos son de mi propiedad. No, no se entierren. Mónica. Te dije que no metieras borrachos a la casa.
En Guillermo no hay nadie. Te lo juro, no hay nadie. Quítate, Guillermo. Guillermo, ¿quiénes son estas viejas? Cálmate, por favor. No hagas nada. Mira nada más, si es la desgraciada que me robó a mis hijos.
Ya dejé en paz a mi hermana, ella no quiere estar contigo. Entonces, ¿por qué no se largan? Se ha ido miles de veces y tú sigues y sigues y sigues.
Déjala en paz. Yo no la quiero a ella, quiero mis hijos. Por eso le hago uno cada vez que puedo, porque son de mi propiedad. ¿Qué? ¿Te estás escuchando? Estás enfermo.
Tú no mereces ser llamado padre. Déjala en paz. Usted quítese. Ya me tienen harto. Esta es mi casa y tú no me vas a decir qué hacer. No, tranquilízate, por favor.
Guillermo, no hagas nada. ¿Dónde están mis hijos? No te lo voy a decir. ¿Dónde? Jamás vas a tocar a mis sobrinos. Nosotros los tenemos en el convento. Los estamos cuidando.
Ustedes, ustedes me robaron a mis hijos. No, no, no. Te los robé yo y lo volveré a hacer una y mil veces. Entonces tú morirás primero. Tranquilos, no pasa nada.
No digan nada. Okay, ya son más tranquilos los niños. Qué bueno. Sí, ya. Ya llegó, vecina. Tenemos que escondernos todas. No, no, no, no. Va a buscar a los niños después a todas ustedes.
Tengo que enfrentarlo. ¿Estás loca? Quiere vengarse de mí. A ver, hija, no es necesario. No, no, no. Madre, tengo que hacerlo. No, hermanita, ya has hecho demasiado. Por favor, no.
Yo saldré. Moni, mi tú te tienes que quedar con los niños. Sí. Esto se acabó. Hija, va a venir la policía. No salgas, por favor. Madre, si viene la policía, entonces tengo que hacer tiempo.
Tenga fe. Guillermo, te encontré. Cristina. ¿Dónde están mis hijos? Guillermo, no. Tus hijos están bien. Si quieres, yo me voy contigo. Pero cállate. Y yo a ti, ¿para qué te quiero si ni te soporto?
Dame a mis hijos. No, déjame. No, madre. No, no, no, no, no. Tira al arma. No. Madre, madre. Ahora yo no hice nada. No, no, no. Tranquila, hija. Ellas tienen a mis hijos.
Cállate. Sirve de algo. Eres un bueno para nada, inútil. Ya teate. No, madre. ¿Qué? Tranquila, tú hiciste bien. Defendiste a los tuyos. No, madre. No, he fallado tanto y he metido tanto a personas que tanto me han querido y cuidado en este tiempo.
Así ha sido por salvar a mi hermana. Me siento tan mal. Madre, ¿cómo se siente? Bien, hija. Mejor. Gracias. Madre, le fallé, le mentí. Perdóneme, hija. Hija, mira, yo he estado pensando y yo sé que alrededor de todo esto hay muchas mentiras, pero también sé que que es con la intención de salvar vidas inocentes.
Sí, yo quisiera pedirle un favor, madre. Quisiera quedarme aquí y si es posible conservar el nombre de Lupita. Bueno, pues si es así y si ese nombre te da tranquilidad y paz es tuyo.
Pero lo que sí tienes que pensar muy bien es porque esto es para toda la vida, Lupita, yo jamás había sentido tanta paz, tanta seguridad como la que encontré aquí, madre.
Bueno, pues entonces bienvenida, hermana Lupita. Gracias, madre. Gracias, gracias. No, no, hija, hija, por favor, no. Levántate. Mejor dame un abrazo. Sí, Moni, Paloma. Esperen, hermana. ¿Cómo te fue con la madre superiora?
¿Te dejó quedarte? ¿Te quieres quedar? Sí, sí, me quiero quedar. Sé que esto comenzó como una mentira, pero la verdad aquí son muy feliz. Aquí encontré mi vocación. Pero Inés, ¿te odia?
No, no me odia. Está enojada por la mentira. Sí, pero ya hablé con ella y todo va a estar bien. Moni, hermana, ya eres libre. Tú y tus hijos van a estar superb.
Gracias por cuidarme y por no dejarme sola cuando más lo necesitaba. Y dile a las hermanas que gracias por cuidar a mi niña. Ay, hermana, siempre los voy a cuidar.
Ahora cuídate tú, cuida de ellos. De hecho, las hermanas te están esperando ya para entregarte a la niña y siempre van a tener aquí un lugar las dos. Okay, Cristina, bueno, Lupita, ¿me puede acompañar con la madre superior?
Tenemos que ver unos detallitos sobre su estancia aquí en el convento. Vamos, vamos, vamos, vamos. Cuídense mucho. Las quiero. Lista. Sí, listo. Sí. Madre, ¿dónde está la madre? No sé.
La madre superiora era un ángel. No cabe duda. Este comento está lleno de milagros. Gracias madre superior por todo.